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¿Con quién hablo hoy?

Próximamente · Llegando por fases a los usuarios de ANA

Momentos para la mente

Conversar cada día también es cuidar la mente.

ANA ya llama cada día. Muy pronto, además, propondrá pequeños momentos de juego, recuerdos y buen ánimo dentro de la charla. Sin aparatos. Sin apps. En el teléfono de siempre.
Incluido en el servicio. Sin subir el precio.

Quiero saber más

La soledad pesa. También en la mente.

La soledad afecta a la salud y a la memoria. ANA combate la soledad cada día.

Por eso no hemos creado un programa nuevo. Hemos hecho que la conversación de cada día dé un poco más de sí.

Unos minutos. Un recuerdo. Un refrán. Una risa. Y la sensación de que alguien tiene ganas de escucharte.

Cómo suena un momento para la mente

No hay pruebas. No hay preguntas de examen. Sale de la propia charla.

Si habla de cocina

ANA juega con los ingredientes.

«Para el gazpacho de mañana, ¿qué necesitamos?»

Si habla de su pueblo

ANA le pide que se lo cuente.

«¿Cómo eran las fiestas cuando usted tenía 10 años?»

Si le gustan los dichos

ANA empieza uno y deja que lo termine.

«A quien madruga...»

Si ayer contó algo

ANA se acuerda y lo retoma.

«¿Al final vino su nieta a verla?»

Cada persona juega a su manera. Una pescadora de Huelva y un profesor jubilado de Lyon no hablan de lo mismo. Los temas salen de su vida, de su tierra y de su idioma.

Siempre opcional. Siempre a su ritmo.

El momento se adapta a la persona. Nunca al revés.

Un momento como máximo por llamadaDe 3 a 5 minutos. El resto, charla de siempre.
Solo si apeteceSi la persona está cansada, triste o con prisa, ese día ANA solo acompaña.
Un «no» es un noANA no insiste y vuelve a la charla normal.
Nunca corrigeSi algo no sale, ANA da una pista con cariño o cambia de tema. Se celebra la charla, no el acierto.
De adulto a adultoNi tono infantil, ni condescendencia. Siempre de usted.

También para el ánimo

La mente no va sola. El ánimo cuenta igual.

Algo bueno de hoyANA pregunta por una cosa buena del día: una ducha agradable, una charla con la vecina, el sol en la cocina.
La palabra del díaLa persona elige una palabra que le importe, como familia, cuidarse o aprender. Al día siguiente, ANA le pregunta qué hizo con ella.
Hacer algo distintoCon humor, ANA propone pequeños cambios, o retomar algo que le gustaba y tenía olvidado.

Con quién lo hemos preparado

Los juegos, los recuerdos y el tono de ANA se han revisado con la colaboración de Adriana Linde Martín, psicóloga especialista en Psicología Clínica, con un máster en Gerontología Social y mentora de SECOT.

Las propuestas para el ánimo parten de «Vitaminas de lo anímico», un ejercicio creado y adaptado por ella.

Su mirada está en cada detalle: cuándo proponer y cuándo solo acompañar, cómo no corregir nunca, cómo hablar de adulto a adulto.

Lo que ya le gusta hacer

ANA tiene en la cabeza cinco cosas que ayudan a sentirse bien. No es una lista que cumplir. Es un mapa para conversar.

Moverse

También cuenta hacer la cama, ordenar, planchar o ir a la compra. «Pues ya se ha movido usted bien hoy.»

Crear

Cocinar, coser, hacer punto, dibujar, colorear, escribir. Contar un recuerdo también es crear.

Bajar el ritmo y darse un gustito

Un paseo tranquilo, regar las plantas, sentarse al sol, comer algo que le encanta, arreglarse de forma especial.

Estar con otros

La vecina, una amiga, el centro de mayores, hacer algo con otra persona.

Seguir aprendiendo

Leer, la radio, un taller, algo nuevo que le interese.

Sin llevar la cuenta

Primero ANA descubre lo que la persona ya hace, y lo valora: «Eso que hace usted vale por dos». Solo cuando la conoce bien, y con suavidad, invita a probar algo nuevo.

Lo que ANA no hace

Esto es tan importante como todo lo anterior.

ANA no evalúa la memoriaNo puntúa, no mide, no compara un día con otro.
ANA no diagnosticaNo detecta ni etiqueta nada.
ANA no hace terapiaConversa y acompaña. Nada más, y nada menos.
ANA no sustituye a nadieNi a un profesional, ni a un taller, ni a un tratamiento.

Si la persona le pregunta por su memoria o su salud, ANA le dice con cariño que eso ella no lo puede valorar, que está para acompañarla. Y siguen charlando.

ANA acompaña. No examina. No somos médicos.

Para la persona referente y la familia

Cada día recibes un informe por mensaje y por email, y lo tienes también en el dashboard. Ahí ves lo que importa: si charló, si estuvo a gusto, de qué habló.

«Hoy le contó a ANA cómo conoció a su marido y estuvo muy animada.»
«Esta semana ha charlado de su pueblo tres días.»
«Hoy prefirió solo charlar.»

Nunca notas. Nunca aciertos ni fallos. Nunca comparaciones.

Un aviso cuando el ánimo baja

Para que nada importante pase desapercibido.

CuidadIA informa, no interviene. Las decisiones las tomáis vosotros, junto a la persona mayor, con toda la información en la mano.

Si durante varios días seguidos ANA nota que la persona habla menos de sus planes, repite quejas o deja de interesarse por sus cosas de siempre, te lo contamos en el informe como un destacado.

Solo con hechos: lo que ha dicho o hecho en sus llamadas. Sin etiquetas. Sin puntuaciones. Sin diagnósticos.

Y cada rato de conversación con ANA es también un respiro para quien cuida.

Solo donde sea posible. No está disponible en todos los municipios.

Cerca de lo que pasa en su barrio

Muchas personas que viven solas no se enteran de los talleres, paseos y actividades de su ayuntamiento.

Cuando un ayuntamiento colabora con CuidadIA y nos comparte su agenda, ANA puede mencionar esas actividades en la charla, si encajan con los gustos de cada persona: «El jueves hay taller de cocina en el centro cívico, ¿le apetece?»

Nunca insiste. La idea es animar a salir de casa, no quedarse pegado al teléfono.

Si tu municipio aún no colabora, ANA sigue acompañando igual, cada día.

Solo donde exista un acuerdo con la asociación. No está garantizado en todas las localidades.

Para asociaciones de familiares

Muchas asociaciones ya hacen talleres presenciales uno o dos días por semana. El resto de la semana, la persona está en casa.

ANA cubre esos días con conversación, recuerdos y juego ligero. Complementa el taller. No lo sustituye.

ANA también acompaña a personas con deterioro cognitivo leve y a sus familias.

Tus datos, como siempre

Guardamos lo justo para que la charla tenga continuidad. Nada más.

Las llamadas no se guardan

Ni el audio ni la transcripción. Como hasta ahora.

ANA recuerda lo que importa

Su pueblo, sus aficiones, lo que contó ayer. Para retomarlo y que cada charla sea continua. Y si el momento le apeteció, para no repetir ni insistir.

Ningún dato de rendimiento

Ni aciertos, ni fallos, ni puntuaciones. Si el dato no existe, nadie puede convertirlo en una evaluación.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan las familias.

¿Cuesta más?

No. Momentos para la mente está incluido en el servicio, sin cambio de precio.

¿Es obligatorio?

No. Es siempre opcional. Si a la persona no le apetece, ANA solo charla.

¿Sirve para prevenir enfermedades?

No prometemos eso. ANA ofrece compañía y conversación diaria. La soledad afecta a la salud, y eso es lo que ANA combate.

¿Me dirá ANA cómo está la memoria de mi madre?

No. ANA acompaña, no evalúa. No somos médicos y no valoramos la memoria de nadie.

¿Y si la noto más baja de ánimo?

Si ANA nota varios días seguidos señales de que su ánimo ha bajado, te lo contamos en el informe diario, con los hechos concretos. No damos consejos médicos ni recomendaciones. Decidís vosotros.

¿Funciona en otros idiomas?

ANA habla más de 40 idiomas. Los refranes, las fiestas y las comidas se adaptan a cada cultura, no se traducen.

¿ANA me avisará de las actividades de mi ayuntamiento?

Solo si tu ayuntamiento colabora con CuidadIA y comparte su agenda. Hoy no está disponible en todos los municipios.

Nadie debería envejecer en el olvido

Una llamada al día. Una charla de verdad. Un rato para la mente y el ánimo.

Momentos para la mente llega por fases a quienes ya reciben a ANA. Si quieres que te avisemos, escríbenos.

Mientras tanto, puedes conocer a ANA tal y como llama hoy.